sábado, 9 de octubre de 2010

Schizophrenia.

Estaba sofocada, sudando y apenas podía respirar, era una sensación de ahogo que no podía soportar más.
Lo comparó con el silencio de todos estos años. Guardando sus sentimientos bajo llave, ocultando lo que era en realidad. Pero entonces decidió soltarlo todo:

-¿Puedes venir un momento? Tengo que contarte algo.
+Cuéntame, dime lo que quieras.
-Te... creo que... te quiero.
Ella esperaba la respuesta con el corazón en la mano, sólo había dos posibilidades; sí o no.
+Yo, bueno, yo no sé que decir, sinceramente.
-Sólo di lo que sientes, si es no, nada cambiará, creéme.
Entonces notó como algo le golpeaba en el costado, se había caído de la cama.
Era demasiado improbable que ella pudiera expresarse de esa manera, simplemente imposible.

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